19 junio 2006
Los "doujinshi" o la piratería
Los doujinshi son un tipo de comic japonés. Este manga tiene la particularidad de que plagia a otro manga. Pero no es sólo una copia. El artista debe contribuir de alguna forma a la obra que está copiando, transformándola de un modo sutil o significativo. Por ejemplo, puede mantener los mismos personajes pero cambiar la trama. O se puede crear un final alternativo. De hecho, hay comités que examinan doujinshi para incluirlos en exposiciones y rechazan cualquier imitación que sea meramente una copia. Su potencia en el mercado nipon no es nada despreciable, constituye una parte enorme de todo el manga que se publica.
Este tipo de vulneración del copyright también es ilegal en Japón, sin embargo no existe un esfuerzo sistemático por parte de aquellos que controlan el mercado comercial del manga para cerrar el mercado del doujinshi. Hay quien opina que el beneficio que recauda el marcado japonés del manga explica esta actitud indulgente. Por ejemplo, Salil Mehra, profesor de Derecho de la Universidad de Temple, tiene la hipótesis de que el mercado del manga acepta estas violaciones de derechos porque incitan a que el mercado del manga sea más rico y productivo. Todos perderían si se prohibieran los doujinshi.
Sin embargo, que la suspensión de los derechos de autor tal y como los conocemos favorezca la creatividad de un mercado ya de por sí creativo no explica por qué los dueños individuales del copyright no demandan a nadie. Si las leyes no hacen una excepción general para el doujinshi, y de hecho en algunos ya se han producido algunas demandas aisladas, ¿por qué no hay un patrón más general que bloquee esta piratería descontrolada?
La respuesta es que no hay suficientes abogados. No hay suficientes recursos para perseguir tantos casos. La normal social, aceptada y practicada naturalmente, es la que produce la legislación y no a la inversa (a no ser que los legisladores provengan del III Reich).
No nos debe parecer tan extraña esta práctica, sólo recordar que Disney ha hecho lo mismo en casi todos sus películas.
Este tipo de vulneración del copyright también es ilegal en Japón, sin embargo no existe un esfuerzo sistemático por parte de aquellos que controlan el mercado comercial del manga para cerrar el mercado del doujinshi. Hay quien opina que el beneficio que recauda el marcado japonés del manga explica esta actitud indulgente. Por ejemplo, Salil Mehra, profesor de Derecho de la Universidad de Temple, tiene la hipótesis de que el mercado del manga acepta estas violaciones de derechos porque incitan a que el mercado del manga sea más rico y productivo. Todos perderían si se prohibieran los doujinshi.
Sin embargo, que la suspensión de los derechos de autor tal y como los conocemos favorezca la creatividad de un mercado ya de por sí creativo no explica por qué los dueños individuales del copyright no demandan a nadie. Si las leyes no hacen una excepción general para el doujinshi, y de hecho en algunos ya se han producido algunas demandas aisladas, ¿por qué no hay un patrón más general que bloquee esta piratería descontrolada?
La respuesta es que no hay suficientes abogados. No hay suficientes recursos para perseguir tantos casos. La normal social, aceptada y practicada naturalmente, es la que produce la legislación y no a la inversa (a no ser que los legisladores provengan del III Reich).
No nos debe parecer tan extraña esta práctica, sólo recordar que Disney ha hecho lo mismo en casi todos sus películas.